Este es un tema que no quería tocar, no al menos en el blog, pero está directamente relacionado con el Relativismo Moral imperante hoy en el mundo lo que me obliga a incluirlo. Además contra lo que opino en cuanto al largo de mis ediciones, lamentablemente, esta, resultará un tanto larga, pero no tengo otra forma de incluir las citas bíblicas correspondientes.
En esta época preeleccionaria en Chile, varias personas se han dirigido a mí con la siguiente pregunta: ¿Cuál de los candidatos crees tú que reúne las condiciones necesarias como católico para votar por él? La verdad de las cosas es que mí respuesta ha sido exactamente que ninguno. Hay dos que se descartan de inmediato por la sencilla razón de que son ateos o agnósticos, que para el caso da lo mismo, por tanto nos quedan solo dos, ambos se declaran católicos, pero ustedes saben de sobra que “del dicho al hecho, hay mucho trecho”.
Nosotros como católicos estamos obligados a cumplir con nuestro deber cívico que corresponde a elegir un presidente para Chile, sin embargo, esto se torna cada vez más difícil, en este caso no nos queda mas que elegir “el mal menor”.
Los dos candidatos están de acuerdo en distribuir sin mayor dilación
Quiero dejar bien claro que me voy a referir en forma específica a este punto (el primero no necesita de mayores comentarios), al costo que me llamen homofóbico o retrógrado, me da exactamente lo mismo, acorde a mis creencias religiosas y morales no puedo aceptarlo y espero con esto aclarar a los católicos este punto tan grave, no es posible que una persona que se haga llamar “católico” trance sus principios por ganar votos, quien así lo hace sencillamente no tiene principios y no sé si definirlo como un “inmoral” o un “amoral” toda vez que lo segundo es peor que lo primero.
HOMESEXUALIDAD: Enfermedad o diferencia de género.
Hasta la década de los ’70 la homosexualidad era aceptada en el mundo como una enfermedad de corte mental, de repente esto cambió, comenzó a imperar el Relativismo Moral, donde todo está permitido y ya nada es pecado, para los católicos esto no ha cambiado, seguimos creyendo que se trata de una enfermedad y que el único que puede sanarla es nuestro Dios y Señor Jesucristo, no condenamos a los que la padecen por ese solo hecho, lo que sí condenamos es el pecado que cometen al practicarla, recordemos que Dios ama al pecador pero detesta el pecado.
Comenzaré por explicar que no se puede hablar de “Matrimonio homosexual”, la definición de la palabra matrimonio según el Diccionario de
matrimonio:
(Del latín: matrimonium)
Desde ya vemos que el Matrimonio solo es posible entre un hombre y una mujer, o sea, entre dos personas de diferente sexo, jamás entre las de un mismo sexo.
Ahora la explicación para los cristianos y especialmente para los cristiano-católicos:
Sí nos remitimos a las Sagradas Escrituras (Biblia) tenemos varios textos que confirman que el homosexualismo como género no existe, recordemos también que
Vamos entonces a las diferentes citas:
Y creó Dios al hombre a su imagen. A imagen de Dios lo creó. Macho y hembra los creó (Gen 1, 27).
Claramente denota dos especies en cuanto al género: Macho (hombre) y hembra (mujer), no veo aquí un tercer género.
Siguiendo en el mismo libro del Génesis, en el capítulo 18, versículo 20:
Dijo entonces Yahvé: “Las quejas contra Sodoma y Gomorra son enormes, y su pecado es en verdad muy grande”.
Continuamos con el libro del Levítico (el libro de la ley):
22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer: esto es una cosa abominable. 23 No te acostarás con un animal: la mancha te quedaría. Tampoco la mujer se dejará cubrir por un animal: esto es una cosa abominable (Lev 18, 22-23).
Ya en el libro de la ley se expresa que este tipo de relación es “abominable”.
En la carta de San Pablo a los cristianos de Roma en el capítulo 1 leemos:
24 Por eso Dios los abandonó a sus pasiones secretas; se entregaron a la impureza y deshonraron sus propios cuerpos. 25 Cambiaron la verdad de Dios por la mentira. Adoraron y sirvieron a seres creados en lugar del Creador, que es bendecido por todos los siglos: ¡Amén! 26 Por esto Dios dejó que fueran presa de pasiones vergonzosas: ahora sus mujeres cambian las relaciones sexuales normales por relaciones contra la naturaleza. 27 Los hombres, asimismo, dejan la relación natural con la mujer y se apasionan los unos por los otros; practican torpezas varones con varones, y así reciben en su propia persona el castigo merecido por su aberración. 28 Ya que juzgaron inútil conocer a Dios, Dios a su vez los abandonó a los errores de su propio juicio, de tal modo que hacen absolutamente todo lo que es malo.
Y en
8 Ya sabemos que
Y continúa este gran apóstol recomendando a los Gálatas, en el capítulo 5 de sus cartas a los cristianos de Galacia:
19 Es fácil reconocer lo que proviene de la carne: libertinaje sexual, impurezas y desvergüenzas; 20 culto de los ídolos y magia; odios, ira y violencias; celos, furores, ambiciones, divisiones, sectarismo 21 y envidias; borracheras, orgías y cosas semejantes. Les he dicho, y se lo repito: los que hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios.
San Pablo hace hincapié que los que practican aquellas cosas no heredarán el Reino de Dios y para nosotros los católicos esto reviste una suma gravedad, pero a la vez debemos pensar que quien avala este tipo de actitudes, también es reo del mismo delito.
Hemos sido puestos en el mundo como “Centinelas de la verdad”, como luz para el mundo y como
16 “Al cabo de los días, la palabra de Yahvé me fue dirigida en estos términos: 17 Hijo de hombre, yo te he puesto como centinela de la casa de Israel. Oirás de Mí
18 “Cuando Yo diga al malvado: “Vas a morir”, si tú no le adviertes, si no hablas para advertir al malvado que abandone su mala conducta a fin de que viva, él, el malvado, morirá por su culpa, pero de su sangre yo te pediré cuenta a ti”.
19 “Si, por el contrario, adviertes al malvado y él no se aparta de su maldad y de su mala conducta, morirá él por su culpa, pero tú habrás salvado tu vida”.
20 “Cuando el justo se aparte de su justicia, para cometer injusticia, Yo pondré un obstáculo ante él y morirá. Por no haberle advertido tú, morirás; él por su pecado, y no se recordará la injusticia que había practicado, pero de su sangre yo te pediré cuenta a ti. 21 Si por el contrario, adviertes al justo que no peque, y él no peca, vivirá él por haber sido advertido, y tú habrás salvado también tu propia vida” (Ez 3,16-21).
Con esto se acaba la teoría de: “Que cada quién haga lo que quiera”, no podemos tomar esas actitudes, debemos advertir a quienes así proceden. Sí nos callamos “por no meternos en problemas” seremos reos de la misma falta y recibiremos el mismo castigo, o sea, no heredaremos el Reino de los cielos.
Y sigue San Pablo con sus recomendaciones en su carta a los cristianos de Éfeso en el capítulo 5:
5 Sépanlo bien: ni el corrupto, ni el impuro, ni el que se apega al dinero, que es servir a un dios falso, tendrán parte en el Reino de Cristo y de Dios. 6 Que nadie los engañe con razonamientos vacíos, pues son estas cosas las que Dios se prepara a condenar en los enemigos de la fe: 7 no sea que ustedes compartan su suerte.
¿Están seguros los que apoyan este tipo de actitudes de querer compartir “esa suerte”?
Y en el libro del Apocalipsis, en el capítulo 22 encontramos lo siguiente:
12 Voy a llegar pronto y llevo conmigo el salario para dar a cada uno conforme a su trabajo. 13 Yo soy el Alfa y
*En el antiguo Israel la denominación “perros” era atribuida a los homosexuales.
También en el libro del Apocalipsis en el capítulo 21, versículos del 6 al 8 dice:
6 Y añadió: “Ya está hecho; yo soy el Alfa y
Y esto es lo que le pasará a quienes practican esas abominaciones, pero también a quienes las avalan.
También en el Catecismo de
CIC
#2357 La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen síquico permanece ampliamente inexplicado. Apoyándose en
#2358 Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente radicadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor, las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.
#2359 Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante las virtudes de dominio, educadoras de la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.
También existe en las Escrituras una “solución” para esta situación y esta aparece en
9 ¿No saben acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No se engañen: ni los que tienen relaciones sexuales prohibidas, ni los que adoran a los ídolos, ni los adúlteros, ni los homosexuales y los que sólo buscan el placer, 10 ni los ladrones, ni los que no tienen nunca bastante, ni los borrachos, ni los chismosos, ni los que se aprovechan de los demás heredarán el Reino de Dios. 11 Tal fue el caso de algunos de ustedes, pero han sido lavados, han sido santificados y rehabilitados por el Nombre de Cristo Jesús, el Señor, y por el Espíritu de nuestro Dios. 12 Todo me está permitido, pero no todo me conviene. Todo me está permitido, pero no me haré esclavo de nada. 13 La comida es para el estómago y el estómago para la comida; tanto el uno como la otra son cosas que Dios destruirá. En cambio el cuerpo no es para el sexo, sino para el Señor, y el Señor es para el cuerpo. 14 Y Dios, que resucitó al Señor, nos resucitará también a nosotros con su poder. 15 ¿No saben que sus cuerpos son miembros de Cristo? ¿Puedo, entonces, tomar sus miembros a Cristo para hacerlos miembros de una prostituta? ¡Ni pensarlo! 16 Pues ustedes saben muy bien que el que se une a una prostituta se hace un solo cuerpo con ella.
A continuación algunas consideraciones de la:
CONGREGACIÓN PARA
CONSIDERACIONES
ACERCA DE LOS PROYECTOS
DE RECONOCIMIENTO LEGAL
DE LAS UNIONES
ENTRE PERSONAS HOMOSEXUALES.
I. NATURALEZA Y CARACTERÍSTICAS
IRRENUNCIABLES DEL MATRIMONIO.
2. La enseñanza de
…El matrimonio, además, ha sido instituido por el Creador como una forma de vida en la que se realiza aquella comunión de personas que implica el ejercicio de la facultad sexual. “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y se harán una sola carne” (Gen 2, 24).
…En
Sin embargo, según la enseñanza de
III. ARGUMENTACIONES RACIONALES
CONTRA EL RECONOCIMIENTO LEGAL
DE LAS UNIONES HOMOSEXUALES.
De orden social.
8. La sociedad debe su supervivencia a la familia fundada sobre el matrimonio. La consecuencia inevitable del reconocimiento legal de las uniones homosexuales es la redefinición del matrimonio, que se convierte en una institución que, en su esencia legalmente reconocida, pierde la referencia esencial a los factores ligados a la heterosexualidad, tales como la tarea procreativa y educativa. Si desde el punto de vista legal, el casamiento entre dos personas de sexo diferente fuese sólo considerado como uno de los matrimonios posibles, el concepto de matrimonio sufriría un cambio radical, con grave detrimento del bien común. Poniendo la unión homosexual en un plano jurídico análogo al del matrimonio o la familia, el Estado actúa arbitrariamente y entra en contradicción con sus propios deberes.
Para sostener la legalización de las uniones homosexuales no puede invocarse el principio del respeto y la no discriminación de las personas. Distinguir entre personas o negarle a alguien un reconocimiento legal o un servicio social es efectivamente inaceptable sólo si se opone a la justicia. No atribuir el estatus social y jurídico de matrimonio a formas de vida que no son ni pueden ser matrimoniales no se opone a la justicia, sino que, por el contrario, es requerido por ésta.
Tampoco el principio de la justa autonomía personal puede ser razonablemente invocado. Una cosa es que cada ciudadano pueda desarrollar libremente actividades de su interés y que tales actividades entren genéricamente en los derechos civiles comunes de libertad, y otra muy diferente es que actividades que no representan una contribución significativa o positiva para el desarrollo de la persona y de la sociedad puedan recibir del estado un reconocimiento legal específico y cualificado. Las uniones homosexuales no cumplen ni siquiera en sentido analógico remoto las tareas por las cuales el matrimonio y la familia merecen un reconocimiento específico y cualificado. Por el contrario, hay suficientes razones para afirmar que tales uniones son nocivas para el recto desarrollo de la sociedad humana, sobre todo si aumentase su incidencia efectiva en el tejido social.
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Espero haber contribuido a aclarar el panorama respectivo para los católicos en vistas a las próximas elecciones presidenciales en Chile.
Jesús los bendiga, Juan.


